¿Por qué tanto “desprecio” a López Obrador?
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Hablando
de los partidos de derecha en México, tras cerca de 80 años de “gobierno” del
PRI y dos sexenios del PAN, que luego perdió con el tricolor, imagínese Usted
los miles de millones de intereses que se vinieron abajo con la llegada de la
izquierda a la Presidencia de la República, con Morena, de la mano de su
fundador López Obrador.
En
este sentido, se entiende el interés de la ultraderecha por cuestionar día con
día al ex mandatario con multimillonarios recursos que antes obtenían de las
arcas públicas con la mano en la cintura y que hoy no ven cómo recuperar, sobre
todo en el caso de conocidos periodistas que mes con mes recibían un sobre
manila que les permitió una vida sin complicaciones.
Utilizaríamos
toda la columna en citar sus nombres -como Carlos Loret de Mola, Joaquín López
Dóriga o Ciro Gómez Leyva- y enumerar pruebas de su riqueza, pero, inclusive, algunos
se habrían incorporado a organismos que, inclusive, presumían luchar contra la
corrupción, pero que luego se demostró que eran financiados por Estados Unidos,
tal y como se sospecha que ocurre ahora con sonados casos.
Desde
luego que para ellos y para no pocos empresarios-políticos, los objetivos son
comunes y no tienen ningún límite de invertir millonadas de pesos en campañas
publicitarias, sobre todo con la magia de la Inteligencia Artificial que
difunden profusamente, sobre todo por redes sociales, aunque también por
periódicos y TV. Los medios son lo de menos.
Por
si fuera poco, se incluye la abierta injerencia del propio embajador de Estados
Unidos en México, Ronald Johnson, quien pide no llevar el tema de seguridad a
la discusión política, pese a la importancia de quedarse en el tema bilateral y
respetar los asuntos internos del país, cuyos asuntos corresponden a los
mexicanos.
Esta
es una clara prueba de que, tanto embajador de EE.UU. como dueños de medios en
México orquestan conspiración contra nuestro país, además de que el alto funcionario
ha convocado reuniones, que incluye a miembros de la oposición mexicana, para
influir ilegalmente en el proceso electoral de 2027.
Y
decíamos que “coinciden” en comunes intereses: El primero de ellos López
Obrador, aunque en la misma medida le caen a palos a diario a la presidenta
Claudia Sheinbaum, y a todo lo que huela a Morena.
Curiosamente,
con ocasión de los temas de Chihuahua y Sinaloa, quien más ha resultado
afectado, sobre todo en los últimos días, es el ex presidente Andrés Manuel,
quien se vio en la necesidad de salir de su vida privada para pronunciarse
contra la injerencia de la ultraderecha de Estados Unidos contra la vida
soberana de México.
El
ex mandatario es blanco favorito de la oposición que, en los últimos días, hizo
circular por redes una serie de acusaciones en su contra, etiquetándolo, inclusive,
a “asesino intelectual”, aunque no corresponde a un sólo caso judicial, sino a un
discurso político y denuncias aisladas.
Los
señalamientos surgen en el contexto de tráfico de fentanilo, donde opositores y
algunos sectores políticos de EE.UU. han utilizado este término retórico,
argumentando que la política de seguridad de “abrazos, no balazos” y la
inacción o tolerancia frente a cárteles de la droga habrían permitido el
tráfico de esa droga a dicho país, causando cientos de miles de muertes por
sobredosis.
Críticos
del ex mandatario y articulistas dicen que su confrontación con periodistas,
activistas y figuras de la oposición durante sus conferencias matutinas, sumada
a presuntos vínculos con el crimen organizado -investigados en diversas
instancias-, han derivado en un clima de impunidad que lo convierte, a juicio
de sus detractores, en el responsable último de la violencia generalizada y de
homicidios de alto perfil en el país
Lo
último: Verá Usted. Lo habrían acusado en EE.UU. de “asesino intelectual” de
350 mil gringos por haber permitido el tráfico de fentanilo a través de
Cofepris y aduanas mexicanas, utilizando a la Marina, y de haber entregado el detenido
Gral. Gerardo Mérida Sánchez todas las pruebas, por lo que se presentó una
denuncia ante el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro con cinco
cargos.
Supuestamente,
se esperaba que, en cualquier momento, se exigiera su detención con fines de
extradición o que las fuerzas militares de EE.UU. vinieran por él a Palenque, Chiapas,
“de la misma manera en que detuvieron a Nicolás Maduro en Venezuela”.
Agregan
que se acusa a AMLO de ser el “asesino sistemático” por usar a la Cofepris para
dar los precursores para la producción de fentanilo a 2,185 narcolaboratorios,
de los cuales mil 400 estaban en Sinaloa.
La
Cofepris habría declarado que, de 2021 a 2024, sólo había importado 7.2 kilos
de fentanilo de China, pero Home Security de EE.UU. decomisó 34 toneladas, que
equivalen a 17 mil millones de dosis letales -a 2 miligramos cada una según el
estándar de la DEA. Es decir, fabricaron dosis que equivale a 50 veces la
población de Estados Unidos y refiriéndose sólo a las decomisadas.
En
teoría, AMLO puso el control de la Cofepris en manos de Hugo López Gatell y de
la Secretaría de Marina, y violaron los registros sanitarios y otros tres
candados, a fin de que la droga y los precursores pudieran llegar a los
narcolaboratorios, que el mismo AMLO negaba que existieran.
En
tanto que las Aduanas, también en manos de marinos, dejaban pasar químicos, sin
pruebas de laboratorio. El que le daba el “pitazo” a los narcos era el Gral.
Gerardo Mérida, quien se entregó por propia voluntad a las autoridades
norteamericanas y que ya rindió su primera declaración, al grado que la jueza
se sorprendió por “la abundancia de pruebas” y dio un plazo de 60 días para
analizarlas.
Concluye
la “crónica” que, junto con AMLO, habrían sido denunciados López Gatell, José
Antonio Novelo, Alejandro Schwartz y Enrique Ríos, quien firmaba los permisos
de importación. Las denuncias se presentaron ante el Departamento de Justicia y
el Departamento del Tesoro de EE.UU. e
incluyen cinco cargos contra el ex presidente.
La
explicación que viene al caso es que las persistentes acusaciones y
señalamientos que vinculan a López Obrador con el narcotráfico no se deben a
una sola causa, sino a una compleja mezcla de reportajes periodísticos,
testimonios de capos, disputas geopolíticas y la situación de su partido.
Entre
los principales motivos por los que el tema es vigente en la agenda pública,
incluye filtraciones e investigaciones de agencias de EE.UU., éstos últimos con
reportajes basados en documentos de la DEA que habrían revelado que agencias de
ese país mantuvieron bajo la lupa el financiamiento de las campañas
presidenciales de López Obrador en 2006, 2012 y 2018.
Aunque
el gobierno de Estados Unidos cerró esos expedientes antiguos sin abrir
procesos penales formales contra él, las constantes filtraciones a medios
internacionales como el ultraderechista The New York Times reactivan la
narrativa periódicamente.
En
cortes y procesos de ese país, figuras del narcotráfico, como testigos
protegidos, lanzan acusaciones directas, como Sergio Villarreal Barragán (a) “El
grande”, o Jesús “El rey” Zambada, que declaran haber entregado maletas de
dinero a operadores cercanos a AMLO en sexenios anteriores, aunque éste lo rechaza
tajante y califica de calumnias, pero la oposición política utiliza estos
testimonios como arma retórica permanente.
La
narrativa de “narcopolítica” se mantiene viva por las crisis vigentes en Morena.
Agencias de EE. UU. mantienen investigaciones abiertas contra gobernadores y ex
funcionarios de Morena por presuntos vínculos con cárteles criminales, entre
ellos Rubén Rocha Moya, de Sinaloa, que enfrenta severos cuestionamientos,
luego de que ex funcionarios de su confianza se entregaran a EE.UU. bajo
sospechas de colaborar con “Los Chapitos”.
Por
su parte, de Sonora y Tamaulipas, recientes reportes periodísticos señalan que
mandatarios como Alfonso Durazo y Américo Villarreal están bajo la lupa de las
investigaciones estadounidenses, lo que incluye la cancelación de visados.
La
estrategia de seguridad sintetizada en “abrazos, no balazos”, que implementó
AMLO en su sexenio, es criticada por la oposición como una forma implícita de
tolerancia o inacción hacia los cárteles. Gestos muy criticados en su momento -como
el saludo formal a la madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán- o declaraciones donde
dijo que los miembros de las bandas criminales “también son pueblo”, lo rescatan
detractores para sostener la acusación de complicidad.
Ante
la continua oleada de descalificaciones, la presidenta Claudia Sheinbaum salió públicamente a defender al ex mandatario,
negando categórica cualquier nexo con el crimen organizado. El gobierno actual
respalda esta postura exhibiendo cientos de líderes criminales detenidos o
extraditados para demostrar que no existe impunidad ni pactos institucionales
con la delincuencia.
¡Sólo
faltaría que ahora hasta culparan a López Obrador del rotundo triunfo del PRI
en Coahuila!
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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