¡Lecciones a Morena por derrota en Coahuila!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
La arrolladora victoria dominical del
PRI en Coahuila -lo gobierna desde 1947-, impone lecciones urgentes que
Morena debe aplicar rumbo a 2027: Las encuestas nacionales no sirven para
dinámicas municipales, sin apoyo de municipios no hay gubernaturas competitivas,
combatir el abstencionismo es la única forma de neutralizar la oposición, y blindar
digital y jurídica anticipadamente las “maquinarias” locales.
En
efecto, la dirigencia nacional de Morena insiste en que las candidaturas para
2027 sean por encuestas de popularidad, aunque la lección de 2026 es que los
esquemas centralizados fallan a nivel local, pues para ganar alcaldías clave
como Torreón o Saltillo, no puede imponer candidatos externos o basados sólo en
lealtad, sino necesita perfiles con arraigo real, capacidad de gestión regional
y aceptación entre trabajadores e industrias locales.
Los morenistas no pueden seguir
viendo las elecciones intermedias como procesos secundarios. Las presidencias
municipales en juego en 2027 son mecanismo único para construir una estructura
gubernamental propia, manejar presupuestos locales y consolidar liderazgos con
visibilidad diaria ante los ciudadanos.
Así, si Morena permite que el PRI
mantenga monopolio de los municipios en Coahuila, llegará al cambio de
gubernatura sin operadores económicos ni políticos en regiones clave del Estado,
como la Laguna o el Sureste.
El abstencionismo superó 51%, una baja
participación, pero escenario ideal para el PRI, ya que le permite ganar de
forma absoluta movilizando sólo su “voto duro”. El objetivo principal de Morena
no será convencer al votante priista, sino activar, entusiasmar y llevar a las
urnas al elector indeciso y abstencionista con propuestas concretas de
seguridad municipal, servicios urbanos y empleo.
Los reclamos de Morena sobre el uso
de tecnologías para coaccionar el voto -el esquema “QRGate”- y sobre
detenciones de sus operadores son justos, pero no pueden resolverse publicando
quejas un día después de la votación. Si quiere competir en 2027, la lección es
consolidar un ejército de representantes de casilla y observadores jurídicos
perfectamente capacitados meses antes de las elecciones, capaces de documentar
anomalías con validez legal en tiempo real ante las autoridades.
El
caso es que Morena no pudo triunfar en Coahuila principalmente por la división
interna de su coalición, la postulación de candidatos con baja aceptación y un
priísmo local altamente cohesionado.
Este
fenómeno quedó firmemente consolidado desde la elección de la gubernatura en
2023 y se extendió a los comicios locales del domingo, donde la alianza
opositora PRI-Unión Democrática de Coahuila volvió a imponerse con fuerza en
las diputaciones locales.
Las
razones estructurales y políticas que explican esta derrota constante frente al
PRI, incluyen, sobre todo, la ruptura de la coalición y división del voto de
izquierda.
En
el proceso de 2023, la coalición nacional de Morena se fracturó con su desaparecido
candidato Armando Guadiana Tijerina; el PT lanzó como independiente a Ricardo
Mejía Berdeja, y el Verde “Ecologista” se alió inicialmente con la UDC, lo que
fragmentó a la izquierda y sepultó la posibilidad de competir fuerte contra el
PRI. Aunque han intentado reagruparse, persisten el daño a las estructuras y
las pugnas internas.
El
proceso de selección de candidatos de Morena dejó profundas heridas en su
militancia. La imposición de Guadiana enfrentó fuerte rechazo interno. Los
perfiles que presentó en las elecciones de distritos locales no generaron la
misma identidad o arrastre popular del partido en el centro o sur del país,
viéndose superados por las maquinarias locales.
Además,
Coahuila se considera el bastión histórico más sólido del PRI en todo México -único
donde nunca ha habido alternancia en la gubernatura- y opera con una estructura
sumamente disciplinada, coordinada y movilizada con liderazgos seccionales y
jefes de manzana muy leales. Su “maquinaria” demostró alta capacidad para
asegurar el voto masivo en sus 38 municipios.
A
diferencia de otros Estados, como Quintana Roo, los gobiernos priistas de
Coahuila -como Manolo Jiménez Salinas y Miguel Riquelme- han mantenido índices
de seguridad y paz social relativamente favorables, especialmente en
comparación con vecinos como Zacatecas o Tamaulipas.
El
electorado coahuilense tiende a priorizar la continuidad de este modelo de
seguridad, con resistencia a los esquemas de seguridad del gobierno federal
vinculados a Morena.
El
perfil socioeconómico del votante -muy ligado a industria pesada, minería,
manufactura de exportación y cercanía con Estados Unidos- responde a dinámicas
distintas a las del resto del país. El discurso tradicional del PRI y aliados
locales conecta mejor con la clase media y trabajadora del sector industrial de
la Laguna y el Sureste, que ven con recelo las políticas fiscales o de
subsidios del gobierno central.
Sobre
si perdió Morena o ganó el PRI, éste triunfó de forma contundente por mérito de
su estructura, para el llamado “carro completo” en la renovación del Congreso.
No se trató simplemente de un descuido de Morena, sino de una victoria activa
de la maquinaria priista en su bastión histórico más fuerte.
El
análisis de los resultados muestra que concurrieron ambos factores bajo las
dinámicas de por qué fue un triunfo del PRI. La respuesta es sencilla por haber
sido “carro completo”: La coalición PRI-UDC ganó los 16 distritos de mayoría
relativa. No cedió un sólo distrito a su oposición.
En
su holgada ventaja, los resultados preliminares del PREP otorgaban a la alianza
cerca de 55.2% de los votos, más del doble de sus competidores, lo que el
partido atribuyó al voto de confianza a la gestión del gobernador, por sus
resultados en seguridad pública y estabilidad económica.
Ahora
bien, ¿por qué también fue una derrota para Morena? Por su techo electoral
estancado: Su coalición de Morena con el PT apenas alcanzó 26% de la votación,
demostrando incapacidad para penetrar el voto en Norte industrial.
Al
verse superados, los lideres de Morena reaccionaron acusando una compra masiva
de votos -señalando anomalías bautizadas como el “QRgate”-, y anunciaron que
impugnarán comicios ante las autoridades electorales.
Coahuila
se reafirmó como la gran excepción geográfica del país, consolidándose como
territorio donde la marca nacional de Morena sigue topándose con pared frente a
un priismo altamente competitivo.
Determinar
el impacto exacto de la compra de votos en el resultado final es complejo, ya
que la narrativa cambia drásticamente según el actor político consultado, pues
mientras para la oposición es la causa principal de su derrota, para el
oficialismo es argumento que busca desmeritar su triunfo estructural.
El
peso e influencia de las acusaciones se analizan desde varias perspectivas, la
primera de ellas la postura de Morena y el operativo “QRGate”, donde la dirigente
nacional, Ariadna Montiel Reyes, calificó la jornada como elección
sucia y denunció ante el Instituto Electoral de Coahuila un esquema sistemático
y digitalizado de coacción.
Según
sus señalamientos sobre mecanismo tecnológico, acusó el uso de los códigos QR y
plataformas web -como torreon2026.mx- para registrar boletas fotografiadas y
validar el pago en efectivo a los votantes.
Asimismo,
dijo que policías locales resguardaron los puntos de compra y detuvieron
arbitrariamente a militantes suyos que intentaban documentar los ilícitos, por
lo que impugnarían la elección ante tribunales
electorales y pedirán rastrear recursos a la Unidad de Inteligencia Financiera.
Para
los liderazgos del bloque PRI-UDC y analistas políticos, las acusaciones son
recursos tradicionales de los partidos que pierden comicios y el resultado
responde en realidad a factores estructurales de fondo.
En
este sentido, la alianza priista superó 55% de los sufragios totales,
duplicando el 26% de Morena-PT. Desde un punto de vista estadístico, analistas
señalan que una diferencia superior a 25 puntos porcentuales no se puede
explicar sólo mediante la compra de voluntades, sino con voto orgánico masivo y
una movilización vecinal muy sólida.
Sobre
su defensa del modelo local, el priismo argumenta que el voto reflejó una
aprobación real hacia Jiménez Salinas y el deseo ciudadano de mantener las
condiciones actuales de seguridad y empleo en la entidad.
Un
elemento determinante en el ecosistema electoral del Estado fue la
participación ciudadana, donde el PREP reportó que hasta 51.14% del padrón
electoral local no acudió a las urnas.
Cuando
el abstencionismo supera la mitad de la población, el peso de las maquinarias
de movilización partidista -conocidas como “voto duro” de los partidos- se
multiplica de manera exponencial. En este escenario de baja afluencia
voluntaria, la estructura vecinal del PRI, con décadas consolidada en las
colonias de Coahuila, demostró ser sumamente efectiva para inclinar la balanza
de forma absoluta y asegurar el Congreso local.
Como
consecuencia de esa dolorosa lección política, y ante su pobre volumen de
votación recibida, finalmente, deberán perder sus respectivos registros en
Coahuila tres partidos, aunque Usted no lo crea: ¡El PAN, el Verde “Ecologista”
y Movimiento Ciudadano! ¡Para Ripley!
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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