“Gota a gota”, ¡extremadamente grave en Q. Roo!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
La
ejecución a balazos ayer de la motociclista colombiana “Andrea N.”, presunta
encargada y cobradora del sistema de préstamos “gota a gota”, a manos de un desconocido
que se fugó en una combi pública en las calles Isla Pascua y Quinta Avenida del
fraccionamiento Paseos del Mar en la Región 251 de Cancún, despertó nuevamente
la polémica sobre el tema.
De
origen colombiano, ese sistema -también conocido como
“paga diario” o “préstamo facilito”- es una modalidad de crédito informal y
usurero que se caracteriza por ofrecer dinero rápido y sin requisitos, pero
bajo condiciones de pago extremadamente abusivas y con métodos de cobro que
recurren a la violencia.
Prácticamente
desconocido para la población en general, pero muy de boga en todo el país, se
llama así porque el dinero se devuelve poco a poco, prácticamente “gota a gota”,
mediante abonos muy frecuentes.
"Gota a gota" llegó a Quintana Roo entre 2015 y 2016, pero se consolidó como crisis
de seguridad sumamente visible a partir de 2017, y ahora es extremadamente
grave, pues escaló de fraude financiero a violento escenario de delincuencia
organizada que afecta principalmente a Chetumal, Cancún y Playa del Carmen.
Su
operación es muy delicada en Quintana Roo porque el negocio genera constantes
ataques armados y homicidios en las calles. Cobradores, muchos de ellos
extranjeros, son frecuentemente ejecutados por bandas rivales o por dejar de
pagar “derecho de piso” a carteles locales.
Y
conste que hablamos de grupos criminales de muy alta peligrosidad, como el Cártel Jalisco Nueva
Generación, que absorbieron o sometieron estas redes de cobro,
usando el dinero para “lavar” activos del narcotráfico, por lo que cientos de
pequeños comerciantes, tianguistas, comisionistas turísticos y taxistas viven
bajo amenaza constante con cobradores que recurren a armas de fuego, agresiones
físicas y robo de mercancías ante cualquier retraso.
El
arraigo del sistema “gota a gota” en Quintana Roo, asómbrese Usted, ha
provocado casos de desaparición forzada de personas vinculadas a estas redes
ilegales de financiamiento, mientras que la Condusef reporta que aumenta el
problema con las aplicaciones móviles de “montadeudas”, que extorsionan
masivamente robando fotos y contactos de celulares.
El
nivel de impunidad que lo rodea en Quintana Roo es alarmante y casi absoluto en
el ámbito de la justicia formal, y aunque las autoridades no son del todo
impotentes, están sumamente rebasadas por miedo social, corrupción interna y
compleja mutación del crimen organizado.
Así,
el panorama actual sobre impunidad y respuesta de gobierno se desglosa en
factores de cifra “negra” y miedo a denunciar como origen de la impunidad que,
créannos, roza 99% de los casos debido a que las víctimas no denuncian.
Al
tratarse de un esquema controlado por células delictivas fuertemente armadas -ligadas
a carteles como el CJNG-, los comerciantes temen que, de acudir al Ministerio
Público, los cobradores cumplan amenazas de muerte, quemen sus negocios o
ataquen a sus familias, por lo que, sin denuncias formales ni testimonios, las
carpetas de investigación rara vez se abren por extorsión o cobro de piso,
archivando la mayoría de ellas.
Además,
cuando la policía estatal o la Fiscalía General del Estado logran detener a alguno
de los cobradores del “gota a gota” en las calles de Cancún o Playa del Carmen,
se enfrentan a un “cuello de botella” legal: Falta tipificación directa, pues,
aunque a nivel nacional existen esfuerzos para endurecer las penas, en la
práctica local es difícil procesarlos sólo por un préstamo informal.
Para
mantenerlos en la cárcel, se suele procesar a los detenidos por narcomenudeo o
portación de armas de fuego, ya que las células del “gota a gota” utilizan los
préstamos como fachada para distribuir sustancias ilícitas o “lavar” dinero.
Por ejemplo, en operativos conjuntos, es común capturar a cobradores
extranjeros y vincularlos a proceso por delitos contra la salud para evitar su
libertad inmediata.
Por
otro lado, la “limpia” interna es un fenómeno que demuestra la severa impunidad
es que el propio crimen organizado castiga más rápido que las autoridades: Una
ola de ejecuciones y balaceras en regiones de Cancún -como los fraccionamientos
Paseos del Mar o Villas Otoch- dirigidas específicamente contra cobradores y
prestamistas del “gota a gota”.
Estas
agresiones suelen perpetrarlas carteles locales que los asesinan por no
pagarles su propia cuota -“derecho de piso”- o por disputas de territorio. Las autoridades
a menudo se limitan a levantar cuerpos e iniciar investigaciones que pocas
veces llegan a resolverse.
Ahora
bien, ¿Por qué las autoridades parecen impotentes? El combate a esta modalidad
delictiva les genera frustración por razones estructurales, entre ellas falta
de control migratorio, pues muchos operadores ingresan al país como turistas por
flexibilidad migratoria y luego ingresan a las redes. Cuando la policía los
detiene por faltas menores, cuando mucho los canalizan a Migración para deportarlos,
pero dinero y líderes de la red quedan intactos.
Asimismo,
las autoridades quedan atadas de manos cuando el “gota a gota” es por
aplicaciones móviles (montadeudas) Los servidores, los call centers de
extorsión y las cuentas bancarias donde reciben el dinero suelen estar en otros
Estados, incluso en el extranjero, saliendo por completo de la jurisdicción de
la policía de Quintana Roo.
Por
si fuera poco, se sospecha complicidad de policías locales que reciben sobornos
para ignorar a los cobradores que operan a diario a plena luz del día en
mercados públicos y tianguis, por eso las fiscalías estatales insisten en usar
canales de denuncia 100% anónimos -como el 089-, lo que les permite cateos y
detenciones por posesión de armas o drogas sin exponer la identidad de los
afectados.
En
otro orden de ideas, ante la clandestinidad del negocio, no existe índice
oficial exacto que contabilice el total de deudores, pero se estima una cifra “negra”
de impunidad superior a 99%; mientras los comerciantes afectados se cuentan por
miles, las víctimas mortales y ejecuciones son decenas, y se concentra la
violencia letal sobre todo en propios cobradores y prestamistas.
Respecto
al índice de deudores y afectados, la Fiscalía General del Estado llegó a promediar 248
denuncias en un año en Cancún y Playa del Carmen, aunque es fracción mínima del
problema real por temor general a represalias.
Censos
alternos de comerciantes creen que hasta 30% de vendedores ambulantes y
tianguistas de regiones periféricas de Cancún han recurrido o son acosados por
estos esquemas.
Ante
la ola digital o “montadeudas”, la Condusef-Quintana Roo advierte que los
afectados a través de aplicaciones móviles se duplican rápidamente, aunque atiende
decenas de reportes semanales por extorsión cibernética derivada de estos
créditos.
Sobre
víctimas mortales y violencia letal, la letalidad en Quintana Roo no se dirige
al deudor final -prefieren mantenerlo vivo para extorsionar-, sino a la guerra
interna entre los propios cobradores y los carteles locales que disputan el
control del dinero.
La
violencia armada en Cancún es constante. Se documentan repuntes críticos donde
hasta tres prestamistas son ejecutados en menos de una semana. Los homicidios a
balazos ocurren a plena luz del día en motocicletas en zonas como Villas Otoch
Paraíso, Paseos del Mar y Barrio Maya.
Según
la Cancillería de Colombia, México es de los países con más muertes de sus
ciudadanos bajo este esquema. En cinco años, 90 colombianos murieron violentamente
en territorio mexicano, vinculados al “gota a gota”.
Además,
existen casos emblemáticos de desapariciones en Quintana Roo, uno de los más
notorios incluye la de cuatro colombianos en Cancún, donde investigaciones
federales acreditaron que policías municipales coludidos los entregaron a
células del CJNG.
¿Por
qué las cifras no son claras? Las autoridades ministeriales admiten que las
muertes provocadas por este sistema se camuflajean en las estadísticas
generales de homicidios dolosos o ejecuciones por narcotráfico. Al estar las
redes del “gota a gota” completamente integradas a las estructuras de los
carteles de la droga, las carpetas de investigación las clasifican como “ajuste
de cuentas” entre bandas rivales, en lugar de extorsión financiera.
En
torno a su “modus operandi”, los prestamistas se acercan a pequeños
comerciantes, taxistas o personas con urgencias económicas ofreciendo dinero
inmediato -normalmente montos bajos-, sin aval, sin revisar historial
crediticio y solo con una identificación.
El
deudor acepta devolver el dinero en cuotas fijas todos los días o cada semana,
en plazos cortos de 1 a 5 meses, lo que da la falsa sensación de que el pago es
“pequeño” y fácil de cubrir, pero sus tasas de interés son muy elevadas, entre
20 y 40% mensual, o incluso superando 500% anual, pero si la persona se retrasa
un sólo día, los intereses se acumulan y vuelven eterna la deuda.
Este
esquema no es un servicio financiero real; la mayoría de veces lo controlan
redes delictivas organizadas, con riesgos de extorsión y violencia, pues si el
cliente se atrasa, los cobradores recurren a intimidación psicológica, amenazas
de muerte, agresiones, daños a la propiedad o robo de mercancías.
Para
pagar el primer préstamo, los mismos delincuentes suelen presionar a la víctima
para aceptar un segundo crédito, creando un círculo vicioso del que es casi
imposible salir, pese a que el diario acoso genera graves afectaciones
psicológicas y altos niveles de estrés en víctimas y familias.
Autoridades
financieras, como la Condusef, alertan constantemente sobre este fraude y
recomiendan, antes de pedir dinero, revisar si la institución está registrada
ante reguladores oficiales del país, por ejemplo, el SIPRES; evaluar microcréditos bancarios
tradicionales o préstamos por plataformas digitales reguladas, que ofrecen
tasas transparentes y procesos legales.
“Gota
a gota” surgió a fines de los 90s y principios de 2000 en Colombia, con
Medellín como principal epicentro, originalmente como respuesta informal a
exclusión financiera, pero rápidamente la absorbieron estructuras criminales.
A
México llegó entre 2012 y 2014 y se consolidó a partir de 2015, cuando evolucionó
en varias fases, la primera con operadores sudamericanos que llegaron a abrir
mercados, enfocados en comercios de la Ciudad de México, donde actuaban como
prestamistas independientes y discretos.
Su
consolidación fronteriza ocurrió cuando México retiró la visa turística para
colombianos, lo que facilitó la entrada legal de más cobradores y las redes
extranjeras se aliaron a carteles mexicanos, hasta expandirse masivamente con
el reparto de miles de tarjetas publicitarias impresas con las que engancharon
a tianguistas, locatarios y vendedores ambulantes.
Hoy
en día, el modelo tradicional en motocicleta sigue operando en comercios
locales, aunque investigaciones de la Fiscalía de la CDMX muestran que mutó fuerte hacia
aplicaciones digitales, plataformas con las que ahora extorsionan mediante el
robo de datos telefónicos desde cualquier parte del país.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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